lunes, 14 de diciembre de 2009

De nuevo en la Casa

                            “Sobre la naturaleza de la felicidad, no nos ponemos de acuerdo, y las explicaciones de los sabios y del vulgo no coinciden”.

Aristóteles

Con un poco de retraso sobre mis intenciones, comienzo este escrito para todos vosotros. Es un escrito que quiere informaros de los acontecimientos que se han producido en las últimas semanas. Para poder explicaros pormenorizadamente todo lo acontecido necesitaría unas cuantas páginas y vosotros unas cuantas horas, es por ello que voy a intentar resumirlo, aunque debido a ello tendré que suprimir algunos detalles que más de uno juzgaría interesantes. Pero como tengo que ir al grano comenzaré de la manera que mejor sepa.
 
El pasado 10 de noviembre y debido a diferencias y problemas con los responsables de la Casa la abandonamos, o mejor nos pidieron que la abandonáramos. Los motivos como digo eran importantes y graves, de naturaleza financiera y de falta total de responsabilidad sobre los niños por parte de los dirigentes de la Casa. Debido a ello, también Fundación por la Justicia decidió tomar la decisión, muy a su pesar, de interrumpir la financiación del proyecto que habíamos iniciado.

Los días siguientes fueron difíciles y prolijos en contactos con diferentes personas y entidades. Todo el mundo nos animaba a continuar con el proyecto porque los únicos perjudicados, decían, eran los niños. De la misma manera tanto el Secretario como profesores de Ramdha Buddhist Society, nos pidieron tener una reunión con ellos para poder disculparse por lo sucedido y pedirnos que volviéramos.

Nosotros mientras tanto y para alejarnos un poco del centro del problema decidimos visitar otros proyectos. Ello nos permitió tomar distancia y conocer otros proyectos y otras personas.

A nuestra vuelta a Norbulingka, a finales de mes, tuvimos las reuniones pertinentes con los representantes de la Casa los cuales y pese a ser informados de que no recibirían los fondos previstos desde España, insistieron en pedirnos perdón por lo sucedido y solicitarnos que volviéramos de nuevo para trabajar con los niños.

El dilema estaba servido desde hacía días, pero ahora tocaba el momento de la decisión. ¿Qué íbamos a hacer? Si bien la decisión de Fundación por la Justicia era totalmente justificada, el seguirles suponía abandonar el proyecto y con ello abandonar a su suerte a todos estos niños con los que habíamos trabajado por espacio de dos meses y medio. El volver a la Casa sin financiación querría decir que nos centraríamos en el cuidado de los niños, primando la alimentación y la salud, y los responsables ya no tendrían el aliciente tentador del dinero como objetivo. Esta última opción iba teniendo más peso en nuestras mentes, y era justamente la que todos los que conocían la problemática de la Casa defendían.

Por lo que les planteamos a los responsables de la Casa nuestra vuelta con la condición de que la única aportación monetaria sería la que nosotros pudiéramos aportar y el ofrecimiento de un médico tibetano de poner una caja petitoria en su consulta, en ambos caso el dinero sería empleado únicamente en comida y salud, y en última instancia en la solución de algún problema grave, como el reponer los cristales rotos de las habitaciones de los niños en la planta baja.

Ellos aceptaron sin pensárselo y he aquí que volvieramos el pasado 30 de noviembre sobre las 12 horas. Tres meses exactos después de nuestra llegada volvíamos a entrar en esta Casa de acogida.

No os ocultaremos nuestras dudas durante todos esos días y horas. Pero creo que cuando los niños nos vieron a la vuelta del colegio desaparecieron todas las dudas. Fuimos rodeados por tanto cariño y tanto calor que nos dimos cuenta de que habíamos tomado la decisión apropiada.

Por todo lo expuesto veréis que a partir de hoy, y en el margen superior derecho ya no está el Logo de Fundación por la Justicia ni el número de cuenta corriente para ingresar donativos para los Niños del Himalaya.

Querría terminar este escrito pidiéndoos disculpas por haberme demorado en contaros lo sucedido, pero ni la situación me permitía el concentrarme en otras cosas que no fueran el intentar el tomar la mejor decisión, ni las cosas eran tan simples como para poderlas contar con cuatro palabras. Supongo que entendéis y disculpáis el silencio durante todos estos días. Gracias.

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