jueves, 31 de diciembre de 2009

Navidades indias


      No es frecuente que una satisfacción se pose precisamente sobre el deseo que la había reclamado.

Marcel Proust 


Hace unos días en este mismo blog y luego, más tarde, al escribir las Felicitaciones a familiares y amigos, comentaba que aquí no se veía ningún ambiente navideño por ningún sitio, y que debido a ello no nos daba la impresión de que estuviéramos ya en los últimos días de diciembre. Sin embargo las cosas pueden cambiar de un momento a otro. Como así pasó, pues las cosas cambiaron de la noche a la mañana. .

Todo empezó el pasado día 23, en el que recibimos nuestra primera felicitación de Navidad. Nos la mandaba una buena amiga desde Bruselas. Esa felicitación fue una sorpresa y un descubrimiento para todos los niños que compartieron con nosotros este día. Estaban encantados con todo lo que en ella se veía y se podía tocar, pues como veis en las fotos es, nada menos que en 3D.





Más tarde, el día 24 nos fuimos a cenar con unos amigos tibetanos, y ello por recomendación de Tsepal, su hija de 6 años. A la niña en su colegio, o mejor en su clase le hablaron de las Navidades y de las celebraciones en estos días en los países occidentales. Y como no podía ser de otra forma, Tsepal al llegar a su casa les dijo a sus padres que tenían que cenar con nosotros; pues éramos europeos, estábamos lejos de casa y no teníamos familia, y que no estaba bien que nos sintiéramos solos en estas fiestas tan importantes para nosotros. Así fue como decidimos ir a cenar juntos a un restaurante indio. Comimos un pollo tandori y nos bebimos unas cervezas y luego estuvimos comprando algunos regalos en Dharamsala.

Y ya el día 25 fue la Navidad total, la Navidad en toda regla. Empezó por la mañana, Chhopel nos entregó una felicitación en nombre de los responsables y trabajadores de la Casa, para a continuación entregarnos otra de todos los estudiantes. A partir de ese momento una multitud de dibujos hechos por los más pequeños invadieron nuestra habitación. Y digo invadieron en el sentido de se instalaron. Los pequeños iban viniendo de uno en uno o en grupitos para pedirnos papel en el que dibujar su árbol, su coche, su camión, o sus estrellas. Así fue como comenzamos a colgar cada uno de su hilo correspondiente, encima de nuestra cama. Al cabo del rato ya teníamos decenas de dibujos colgados y deseándonos Feliz Navidad.

















Ahí si que ya no pudimos resistirnos y tuvimos que admitir que aunque afuera, en las calles, no había indicios de Navidad sí la sentíamos en nuestra propia habitación, y, lo que es más importante, en nuestros corazones. Estábamos compartiendo este día con personas que nos querían y que nosotros queríamos.

Por otra parte, el frio ya empieza a notarse de lo lindo y muchos de los niños andan un poco escasos de ropa. Como siempre pasa, los peques son los que menos tienen, los que menos protestan y los que peor lo pasan; muchos de ellos no tienen calcetines, ni zapatos cerrados, ni ropa interior ni chaquetones. Así que hemos aprovechado estos días que ellos tienen una semana de vacaciones para comprar calcetines, ropa interior y chaquetones de invierno. Y qué duda cabe que el mejor momento es cuando les vamos dando a cada cual lo que necesita. Sus caras, sus ojos, sus sonrisas son lo mejor que tenemos aquí en esta Casa. Con sus expresiones nos sentimos felices y llenos; inmensamente agradecidos a ellos por todo lo que nos aportan, por todo lo que nos enseñan y todo lo que nos dan.

Ah, casi se me olvida, tambien hemos aprovechado estos dias de vacaciones para hacer muñecas o muñecos de trapo para los más pequeños. El único requisito para tener una era ayudarnos a coser y a rellenar el cuerpo, daba igual que el solicitante fuera niña o fuera niño.





Bueno, nada más por hoy. Ahora bien, no querríamos despedirnos de todos vosotros sin antes desearos lo mejor para este nuevo año que en unas pocas horas comenzará. Feliz 2010 a todos vosotros de parte de todos los niños y de también de nosotros.