domingo, 11 de octubre de 2009

Pasito a paso





Los primeros pasos en las reparaciones se han dado. Entonemos un Aleluya, con fuerza, con ilusión, con potente voz: ¡Aleluya! , venga más fuerte, más fuerte, ¡Aleluya!, ¡Aleluya!, ¡Aleluya!, ¡Aleluya!

Sí, las escaleras están terminadas, bueno hay que hacer un poco más alta la barandilla en el segundo piso, pues abajo mide 90 cm. y arriba 60cm., pero la barandilla existe, y los escalones se revistieron de cemento. Sí, y los cables eléctricos ya no están colgando por todos sitios.

Bueno hemos conseguido quitar los cables y hacer una barandilla y unos escalones normales en la escalera. Creo que hemos avanzado y eso es digno de que lo veáis.









Por otra parte durante estos días han pasado varias cosas dignas de hacer mención. La primera de ellas es la celebración de un Festival en uno de los colegios de los niños, El Colegio St. Mary’s High School de Sidhpur . A ese colegio van unos 35 niños. Dicho Festival coincidía con la conmemoración del 140 aniversario del nacimiento de Gandi. El festival duró unas 4 horas y participaron una gran cantidad de niños del colegio. El festival, con un colorido incomparable, tanto en los participantes como entre los asistentes, nos entretuvo escenificando cuentos y poniendo en escena situaciones de la historia de India.









La segunda cosa importante que merece mención es la excursión al médico con unos 30 niños para que los revisara y nos sorprendiera con los diagnósticos. Un caso de varicela, 7 niños con parásitos intestinales, 25 con hongos debidos a suciedad y humedad, 12 con bronquitis. Nos recomendaron aislar a la niña con varicela y lavar y desinfectar la ropa hirviéndola a ser posible.

Cuando llegamos a la Casa y después de una reunión con los responsables, tocamos zafarrancho para todos, y haciendo grupos nos dedicamos a limpiar habitaciones, ropa de cama, ropa de niños y a los propios niños. Fueron dos días intensos y con un ambiente incomparable, en donde todos, tanto niños como adultos, participamos en el intento de erradicar la suciedad y la humedad. Todo era lavado y expuesto al sol inexorablemente. En varios sitios se hervía agua en cacerolas enormes, para ir sumergiendo todas las prendas que previamente se habían lavado, para acto seguido extender todas esas prendas al sol.

La llegada de la noche nos sorprendió con una enorme luna saliendo por detrás de las montañas. Una luna llena, testigo de todo nuestro afán. Todo o casi todo quedó tendido, colchones, almohadones, ropa de cama, ropa de niños, puesto que no había dado tiempo de secarse, pero nadie pensó en lo que habría de pasar al cabo de unas horas.

Serían las tres de la madrugada cuando un ruido nos despertó. Era lluvia, una lluvia torrencial, acompañada de un vendaval que hacía resonar todo hierro o madera de la casa. Los truenos y relámpagos eran los compañeros infatigables de esta tormenta nocturna. Imposible intentar salvar algo del agua, ¿por dónde empezar?

A la mañana siguiente la desolación estaba por todas partes. Pero no estaba en los niños ni en nosotros, que con una fuerza renovada nos pusimos manos a la obra y rehicimos lo del día anterior y nos pusimos con las tareas pendientes de ese día.

Terminamos tarde, muy tarde, pero acabamos con buen humor y contentos por el esfuerzo realizado entretodos.