miércoles, 9 de septiembre de 2009

Llegada a la Casa de Acogida


What is the use of running
when you are on the wrong road?
A proverb



Hace ya algunos días que no he podido escribir en el blog, primero por el viaje, después por falta de noticias y finalmente porque en esta zona en donde nos encontramos las conexiones con internet y la electricidad fallan mucho, sobre todo los días de tormenta. Y durante los escasos diez días que llevamos aquí, se han declarado tres tormentas con abundante aparato eléctrico.
Pero lo importante es que llegamos a la Casa de acogida, que está lindando con Norbulingka, y que ya disponemos de una habitación con unos amplios ventanales, que nos permiten ver los campos con ese tono de verde, tan característico, del arroz.
La bienvenida fue calurosa y sincera, agradeciéndonos el haber viajado desde tan lejos para venir a ayudarles. Nos han acogido con gran generosidad y desprendimiento, casi diría yo que con abnegación. Y nos hemos sentido y nos sentimos apreciados y mimados.
Como comprenderéis, no podemos pedir más en ningún sentido, ya que lo que pueda faltar, verdaderamente no es importante.
Los primeros contactos, las primeras visitas, las primeras reuniones, nos han servido para situarnos un poco, y nos han permitido darnos cuenta que el inglés, sobre todo nuestro inglés, no es suficiente; nos ha permitido darnos cuenta que nuestras prioridades no son las mismas, pero no dicho de una manera tópica y manida, sino viendo día a día los abismos que separan nuestra concepción del tiempo, nuestra concepción de la eficacia, nuestra concepción del trabajo y la productividad, nuestra concepción de la ayuda al prójimo, nuestra concepción de compartir, y casi podría continuar otros tantos y tantos aspectos.
Me resultante fascinante ver lo diferentes que somos y qué respeto mantenemos en nuestro día a día; respeto, que diría, preñado de generosidad.  
Es ahora cuando empieza nuestro camino, camino que hemos de recorrer despacio y con pequeños pasos. Ahora comienza la verdadera labor de saber oír las necesidades, y de ayudar a mejorar una forma de vida sin caer en paternalismos ni en asistencias fáciles.
Como salvaguarda de estas palabras estais vosotros. Algunas veces es fácil dejarse llevar por las ilusiones, por las emociones o por las prisas cuando se está sobre el terreno. Nos sentimos más tranquilos pensando que podemos contar con vuestros criterios.

1 comentario:

Anónimo dijo...

pequeños pasos pero en unos días vaya recorrido ya hecho! y tanta gente ya acompañando, participando y esperando vuestros relatos y fotos. Besos. V.